Encuesta evidencia mayor peso del anticorreísmo y reducción del voto neutral en Ecuador.
Un estudio reciente, difundido en redes sociales y atribuido a la firma Comunicaliza, muestra un cambio importante en la opinión pública: la polarización entre correísmo y anticorreísmo se ha intensificado. La medición, realizada en un contexto político posterior a la consulta popular y a recientes procesos electorales, utilizó una denominada “escala de correísmo” para identificar la posición ideológica de los ciudadanos más allá de su intención de voto.
Los resultados indican que el grupo neutral (es decir, quienes no se identifican con ninguna de las dos corrientes), disminuyó del 45% al 33,3%, reflejando una caída notable de los indecisos. Al mismo tiempo, el correísmo alcanza el 28,6%, mientras que el anticorreísmo llega al 30%, consolidándose como el sector más amplio. También resalta que el segmento “muy anticorreísta” supera al “muy correísta”, lo que sugiere que el rechazo tiene mayor intensidad que el respaldo.
Esta tendencia no es nueva. Investigaciones anteriores de la misma encuestadora ya mostraban que gran parte del electorado se ubicaba en posiciones intermedias o sin una postura definida, especialmente en escenarios electorales recientes donde el oficialismo y el correísmo concentran la disputa. Sin embargo, los nuevos datos evidencian que ese “centro político” se está desplazando hacia posiciones más claras.
En el contexto actual del país (marcado por problemas de seguridad, tensiones políticas y procesos electorales recientes) este aumento de la polarización refleja una ciudadanía cada vez más dividida. Expertos señalan que este fenómeno podría influir en futuras elecciones, reduciendo el espacio para posturas moderadas y obligando a los actores políticos a competir en un escenario más radicalizado, donde el rechazo puede pesar tanto como el apoyo.
